Prueba de inserción de un video desde Youtube

•junio 14, 2007 • Dejar un comentario

Esto esta bieno por que apenas lo acabo de descubrie, que wey, no?

aqui esta, chido

Just like the rain – Richard Hawley

•abril 23, 2007 • Dejar un comentario

“Just like the rain” Richard Hawley

Just Like The Rain

Walking silent through the snow
Drifting softly to your door,
I’m coming home, I’m coming home.

I feel so strange, I feel so weak
I’ve walked a world of empty streets
In search alone, I’ve searched alone.

But you’re still in my mind
You’re still in my mind
And here’s where the sound
Of my tears hits the ground
Just like the rain
Just like the rain.

When we walked along the shore
My darkness shaded, all we saw
I was unkind, I was unkind

I feel so strange, I feel so weak
I’ve walked a world of empty streets
In search alone, I’ve searched alone.

But you’re still in my mind
You’re still in my mind
And here’s where the sound
Of my tears hits the ground
Just like the rain
Just like the rain.

(solo)

But you’re still in my mind
You’re still in my mind
And here’s where the sound
Of my tears hits the ground
Just like the rain
Just like the rain
Just like the rain
Just like the rain.

Just like the rain – Richard Hawle

Té para tres – Gustavo Cerati

•marzo 14, 2007 • 1 comentario

El Marrano de Roger Waters

•marzo 7, 2007 • Dejar un comentario
Como lo comentó Julio Martínez Ríos en su post Duda II: ¿dónde cayó?, aquí les pongo una serie de fotos para ilustrar ese post y para compartir con la banda para el bello recuerdo y souvenir

Saludos Julio y a la banda




Tamally Ma´ak – Amr Diab – Video

•febrero 22, 2007 • 1 comentario

Ya una vez postee esta canción y la letra ahora aquí tienen el video

Tamally Ma´ak – Amr Diab

Un mundo raro – José Alfredo Jiménez

•febrero 9, 2007 • Dejar un comentario

Otra maravilla de canción del poeta del pueblo, esta es su versión a este clásico que es un poco más conocido interpretado por Pedro Infante otro grande de México. 

  Un mundo raro – José Alfredo Jiménez

Juan Villoro – 09 de febrero de 2007 – Diario Reforma

•febrero 9, 2007 • Dejar un comentario

Nacional

Juan Villoro
La identidad en fuera de lugar

A este país (México) le faltan tres cosas: seguridad, justicia social y delanteros. Me asombra que el tercer tema no se discuta más allá del ámbito deportivo; ahí puede estar la clave para saber por qué hay tantos mexicanos simpáticos y tan pocos eficaces.

Aunque la amabilidad es una de nuestras obsesiones, sería exagerado decir que fallamos goles por cortesía. Anteayer nos sometimos al psicodrama de una selección que llegó a tener cinco delanteros y jugó a crear oportunidades para desperdiciarlas. Como el adversario era Estados Unidos, la contienda asumía visos de reconquista. El deseo desmedido de vencer al vecino en su propio césped explica en parte la noble disposición de nuestros jugadores a llegar al martirio antes que al gol. Se trataba de un momento significativo pero no excepcional: en el estadio de Phoenix se consolidaba una costumbre.

En La fenomenología del relajo el filósofo Jorge Portilla estudió la importancia que el mexicano concede a “echar montón”. Las fiestas, los juegos, las ceremonias y los acontecimientos sociales son un pretexto para estar juntos y comer tamales. El motivo y el desarrollo del acto nunca es tan decisivo como saber que volvimos a encontrarnos. El célebre puente Guadalupe-Reyes garantiza la vida gregaria del 12 de diciembre al 6 de enero, y el calendario cívico fomenta reuniones a propósito de héroes que desconocemos y leyes que no acatamos. Por si acaso, cualquier accidente propicia el jaleo. Si tu mejor amigo necesita un plomero, te presentas en su casa con un alambre y un paquete de cervezas.

Nuestra idea del ciclo vital es una boda que dura hasta que tenemos que ir a una funeraria y a curarnos la cruda en un bautizo. De acuerdo con Portilla, reunidos ante el promisorio pipián, borramos la causa que nos llevó ahí: estar en compañía se convierte en la motivación absoluta del acto. El chile piquín tiene más valor operativo que el aniversario que nos convocó.

La condición gregaria sirve para paliar la deficiencia de estar solos. Siempre me ha sorprendido la costumbre de invitar a nuestra mesa al conocido que vemos comer solo en un restorán. Aunque haya decidido ir por su cuenta a ese sitio, asumimos que la soledad lo hace sufrir.

Todo ágape nacional es una ceremonia del perdón: reprobamos el examen, nos corrieron del trabajo, la novia nos abandonó, rendimos menos de lo esperado pero lo bueno es que eso no les importa a los amigos. Sería simplista afirmar que nos gusta el fracaso. El asunto es más sofisticado: cuando el vencido vuelve al clan comprueba que lo importante nunca es personal y lo colectivo siempre es grandioso. El diálogo del individuo con su grey podría ser éste: “Si quieres ser lo máximo, allá tú: aquí todos nos limitamos a ser a todo dar”.

Nuestra vida social es deficiente porque depende de normas que no observamos. En cambio, nuestra vida comunitaria es un vergel porque depende de afectos que exageramos. ¿Para qué ser pragmáticos si podemos ser querendones?

Todo esto es una generalización, desde luego, pero las identidades no son otra cosa que ilusiones asumidas en forma mayoritaria. Aunque algunos mexicanos odian los dulces de piloncillo, muchos dentistas atienden dientes rotos por comer trompadas. Llega el momento de volver a los delanteros, sufridos depositarios de la esperanza. Me atrevo a plantear una pregunta que atañe menos al deporte que a la ontología: ¿de veras les conviene anotar?

El afecto de la tribu depende de convivir entre la mucha gente, y nada lastima más el espíritu fiestero que hacerse el singular. En los convites sólo deben destacar los expulsados. El huésped perfecto come tres platos de mole, baila con frenesí sin cuestionar las posibilidades coreográficas de la música y se descalabra en una puerta, es decir, actúa con normalidad.

Durante milenios, las reuniones vernáculas han dependido de tareas defensivas. La pregunta “¿quiénes son esos?” puede remontarse a los tlaxcaltecas o a los vecinos que se colaron, lo significativo es que los aceptamos a condición de que no le hagan el feo a nada. Proteger el acontecimiento para que siga igual es una de nuestras especialidades. Baste mencionar la estructura de resistencia que determina la oferta de bebidas: primero se acaba el hielo, luego el Tehuacán, finalmente la Coca, pero nunca se acaba el chupe.

Esto nos lleva a la cultura del aguante. Comer un puñado de chile habanero, cargar dos botellones de agua electropura, recibir toques eléctricos o poner las manos en el comal de las tortillas no representan arrebatos suicidas sino prestigiadas formas de la entereza. Nada más lógico que tengamos tres defensas jugando en las mejores ligas europeas.

¿Y qué pasa con los delanteros? Anotar un gol singulariza, desmarca y, sobre todo, crea una responsabilidad. Si acertaste una vez, se espera que aciertes la siguiente. Hugo Sánchez fue el mejor jugador mexicano de todos los tiempos sin ser un ídolo como Enrique Borja. Su rendimiento era demasiado frecuente para ser entrañable. En México 86 el héroe de la selección fue el Abuelo Cruz, dueño de una picardía ajena a la victoria (se esperaba tanto del astro del Real Madrid que el público del Estadio Azteca convirtió la notoriedad en ultraje: “México ganó porque Hugo no jugó”).

El que yerra un gol regresa sin trabas con los suyos, es readmitido en la comunidad donde el mariachi sirve de ansiolítico. El que anota empieza a quedar fuera, avanza a la estepa de las exigencias individuales.

Los atletas que hace dos noches fallaron tantos goles son irrenunciablemente nuestros. Lo mismo puede decirse de un público cuya alegría no se deja afectar por el resultado.

¿Es posible marcar una diferencia sin apartarse de la tribu? Resolver esta pregunta es el desafío de un país que no es ajeno a la dicha, pero que sería mejor si tuviera seguridad, justicia social y delanteros.

La enorme distancia – José Alfredo Jiménez y Lucha Villa

•febrero 8, 2007 • Dejar un comentario

Este es uno muy bueno que encontré en esta etapa vernácula y se trata del maestrazo José Alfredo Jiménez y el eterno bombón Lucha Villa, que mujer.

Lucha Villa y José Alfredo Jiménez – La enorme distancia

Camino de Guanajuato – José Alfredo Jiménez

•febrero 7, 2007 • Dejar un comentario

A partir de hoy y durante no sé cuanto tiempo iré poniendo algunos videos de canciones populares antigüas, ojalá les gusten

Del gran poeta popular José Alfredo Jiménez

José Alfredo Jiménez- Camino de Guanajuato

Un metro cuadrado del país – Juan Villoro – Diario Reforma

•enero 25, 2007 • Dejar un comentario

Juan Villoro
Un metro cuadrado del país

¿Cómo se mide la importancia de una noticia? El invento del tenedor pasó inadvertido y el de la servilleta sólo se recuerda porque algunos lo atribuyen a Leonardo. ¿Podemos vincular el gran trazo de la historia con los episodios nimios que también nos afectan?

La aldea global vive en estado de saturación informativa y los países en crisis sólo hablan de los datos que refuerzan un sistema de alarma. Ahí los noticieros están articulados por hechos de sangre. Desde el punto de vista informativo, la realidad nacional es un sitio donde se dispara. El crimen y las capturas integran un relato que se deja interrumpir por grandes escándalos de todo tipo. ¿Es posible conectar estos temas noticiosos con nuestra percepción cotidiana del entorno?

Al modo de quienes escriben el nombre de la amada en un grano de arroz, me gustaría resumir la primera plana de un periódico en este artículo y vincularla con lo que no suele pasar por noticia.

El tema evidente es el precio del maíz, talismán de nuestra cultura. Según recuerdan las ciclópeas mazorcas pintadas por los muralistas, Mesoamérica debe su origen al maíz. Hoy en día, el grano predilecto de la cosmogonía prehispánica se ha convertido en producto de importación. Esto conlleva el problema de traer maíz transgénico, que requiere de una supervisión que no se cumple. ¿Nuestros descendientes comprobarán que comimos tortillas con una harina tan dañina como el ántrax o el polonio? ¿Qué tan graves pueden ser los transgénicos incontrolados? Esto lleva al dilema moral de saciar el hambre del planeta y al riesgo de que alguien se beneficie con ello a costa de la salud.

Pero no nos alejemos del asunto, que estamos planeando la primera plana de un periódico de México, país donde las tortillas cambian de precio según el sitio donde se compren. ¿Por qué ocurre esto? Pasamos entonces a los protagonistas: productores, importadores, distribuidores, autoridades del ramo. Todos coinciden en que si sube el precio del maíz, todo lo demás tiene que subir. De manera extraña, ninguno de ellos considera que si baja el precio de la tortilla, todo lo demás debe bajar. El emblemático grano sólo parece influir en un sentido. Como los declarantes desean ser optimistas, afirman que un precio tope es posible. ¿Por qué no se previó antes de que la tortilla se cotizara en una antojadiza bolsa de valores? ¿Cuál es el origen del problema? Como en una entrega de Harry Potter, aparece un personaje con claro nombre de villano: el etanol. Los Estados Unidos nos venden menos maíz porque dedican buena parte de su producción a hacer gasolina de etanol. Esto lleva a otros asuntos: la dependencia estructural de nuestra economía, las iniciativas que otros países sí tienen en materia de fuentes alternas de energía, el calentamiento global, la importancia del Protocolo de Kioto, la ausencia de nieve en el invierno europeo… Para que la noticia del maíz fuera tratada con rigor debería ocupar una edición monográfica del tamaño de una novela de Tolstoi.

Estamos condenados a recibir fragmentos de fragmentos. Mientras más imperfectas son las sociedades, más obvios son los temas insoslayables: el asesinato, el escándalo, el desfalco, el fraude…

¿Queda algún espacio para la aventura de lo ordinario o de lo que aspira a serlo? Voy a limitar mi descripción a un metro cuadrado del país. Me detuve en la esquina de Miguel Ángel de Quevedo y Avenida Universidad. En el camellón no había gente ni sucesos. Quedaba algo del pasto original, manchones verdes cubiertos de polvo, lo demás eran restos. Vi un zapato de niña, muy usado, uno de esos zapatos que incluso nuevos delatan pobreza, un trabajo hecho con apuro y mala paga por un chino desesperado. ¿Por qué estaba ahí? Pensé en los niños que pasan la mayor parte de su infancia en la cuneta de una calle mientras sus padres tratan de vender chicles. ¿Había muerto la portadora de ese zapato, un golpe de suerte le permitía tener otro mejor, ya no le quedaba? Al lado, vi la caja de una muñeca Barbie. Tal vez había una conexión entre la caja y el zapato, usados por la misma niña. Ciertos dobleces en el cartón me hicieron suponer que ahí la caja no había sido un estuche: había sido el juguete. Una lata de refresco, un empaque de comida para llevar, una cajetilla de cigarros daban cuenta de que los servicios de limpieza habían estado tan ausentes como la civilidad de los automovilistas.

Hice a un lado los envases y advertí que formaban una primera capa de desperdicios; más abajo hallé restos trabajados por el tiempo y las pisadas, fragmentos de fragmentos, noticias sueltas, un mosaico del deterioro. En una pestaña de cartón y trozos de envolturas reconocí algunas marcas, casi todas extranjeras. Estaba en un basurero para cosas venidas de Hong Kong. Miseria globalizada. Luego encontré un periódico local hecho jirones. Hablaba de un crimen de hace dos años que no se ha resuelto, como si las indagaciones siguieran la misma suerte que los desechos en el polvo.

¿Era posible mejorar ese sitio, plantar ahí el maíz que nos urge, crear milpas fragmentarias en cada hueco ocioso? Pocas cosas deprimen tanto como mirar con atención un metro cuadrado del país. Lo más dramático es que la sensación de desorden y despojo que transmite resulta intercambiable con muchos otros trozos de tierra. Nuestro uso de suelo habitual es ése. Los descendientes de los hombres del maíz somos depositarios de un basurero en el que ni siquiera producimos lo que desechamos.

Pensé en el hombre cuya hazaña no fue otra que volver a casa, y reanudé mi camino. En la siguiente esquina una camioneta se detuvo junto a mí. Vi la leyenda en su espejo lateral. Me sentí ante el oráculo de Delfos: “Los objetos están más cerca de lo que aparentan”. Un metáfora de las noticias que no circulan por parecer pequeñas y que tarde o temprano definen lo que somos.

Copyright © Grupo Reforma Servicio Informativo
ESTA NOTA PUEDES ENCONTRARLA EN:
http://www.reforma.com/editoriales/nacional/729267/
Fecha de publicación: 19-Ene-2007

James – She´s a Star

•enero 9, 2007 • Dejar un comentario

Ya antes había puesto esta letra y esta pieza pero ahora que conseguí el video se los pongo, me gusta mucho esta pieza.

James – she’s a star

Del disco Whiplash de esta banda extinta y del disco de lo mejor de James esta pieza excelente.

She’s a Star
James

Whenever she’s feeling empty
Whenever she’s feeling insecure
Whenever her face is frozen
Unable to fake it anymore
Her shadow is always with her
Her shadow will always keep her small
So frightened that he wont love her
She builds up a wall

Oh no, she knows where to hide in the dark
Oh no, she’s nowhere to hide in the dark

She’s a star

She’s been in disguise forever
She’s tried to disguise her stellar views
Much brighter than all this static
Now she’s coming through

Oh no, she knows where to hide in the dark
Oh no, she’s nowhere to hide in the dark

She’s a star

Don’t tell her to turn down,
Put on your shades if you can’t see,
Don’t tell her to turn down,
Turn up the flame.
She’s a star

It’s a long road
It’s a great cause
It’s a long road
Its a good call
You got it,
You got it,

Porter

•enero 4, 2007 • Dejar un comentario

Estos son algunos videos de esta banda que me gusta mucho

Daphne

Espiral

No te encuentro

Cuervos

Vaquero Galáctico

Keane- Somewhere only we know

•diciembre 29, 2006 • Dejar un comentario

Esta es la primer pieza que escuché y conocí de este grupo británico llamado Keane, que en un inicio me recordaba a Travis que hacía ya años habia conocido, sin embargo me gustó mucho esta pieza y luego muchas otras como la de “This is the last time” que ya puse aquí.

Y bueno, les dejo este video y su traducción, por favor disculpén si es muy literal, hoy no ando con cabeza para mucho.

¡Ah! que este año nuevo que comienza en escasos 3 días sea mucho mejor que este que se acaba, creo en los ciclos y como tal, espero que el que viene sea mucho mejor para todos nosotros, y de eso nos debemos encargar nosotros y no ser tan espectantes.

Un abrazo con mi cariño y afecto.

Juan Carlos

Some where only we know

Keane- Somewhere only we know

I walked across an empty land
I knew the pathway like the back of my hand
I felt the earth beneath my feet
Sat by the river and it made me complete

Oh simple thing where have you gone
I’m getting old
and I need something to rely on
So tell me when you’re gonna let me in
I’m getting tired
and I need somewhere to begin

I came across a fallen tree
I felt the branches of it looking at me
Is this the place we used to love?
Is this the place that I’ve been dreaming of?

Oh simple thing where have you gone
I’m getting old
and I need something to rely on
So tell me when you’re gonna let me in
I’m getting tired
and I need somewhere to begin

And if you have a minute why don’t we go
Talk about it somewhere
only we know?
This could be the end of everything
So why don’t we go
Somewhere only we know?

Oh simple thing where have you gone
I’m getting old
and I need something to rely on
So tell me when you’re gonna let me in
I’m getting tired
and I need somewhere to begin

So if you have a minute why don’t we go
Talk about it somewhere
only we know?
This could be the end of everything
So why don’t we go
So why don’t we go

This could be the end of everything
So why don’t we go
Somewhere only we know?

———
Letra traducida:
Keane – Un lugar que solo nosotros conocemos

Caminé a través de una tierra vacía
Conocía el sendero como la palma de mi mano
Sentí la tierra bajo mis pies
Me senté por el río y me hizo sentir completo

¡Oh cosa simple! ¿A dónde te has ido?
Estoy envejeciendo
y necesito alguien en quien confiar
Así es que dime cuando me dejarás entrar
Me estoy cansando
y necesito un lugar donde empezar

Atravesé un árbol caído
Sentí sus ramas mirándome
¿Es este el lugar que solíamos amar?
¿Es este el lugar con el que he estado soñando?

¡Oh cosa simple! ¿A dónde te has ido?
Estoy envejeciendo
y necesito alguien en quien confiar
Así es que dime cuando me dejarás entrar
Me estoy cansando
y necesito un lugar donde empezar

Y si tienes un minuto ¿Por qué no vamos a
Hablar de esto a un lugar
que solo nosotros conocemos?
Este podría ser el final de todo
Entonces ¿Por qué no vamos
A un lugar que solo nosotros conocemos?

¡Oh cosa simple! ¿A dónde te has ido?
Estoy envejeciendo
y necesito alguien en quien confiar
Así es que dime cuando me dejarás entrar
Me estoy cansando
y necesito un lugar donde empezar

Así que si tienes un minuto ¿Por qué no vamos a
Hablar de esto a un lugar
que solo nosotros conocemos?
Este podría ser el final de todo
Entonces ¿Por qué no vamos
A un lugar que solo nosotros conocemos?

Este podría ser el final de todo
Entonces ¿Por qué no vamos
Al lugar que solo nosotros conocemos?

Travis-Manía

•diciembre 14, 2006 • Dejar un comentario

travis sing
travis driftwood acustico
travis driftwood video
Travis walking in the sun
travis writing to reach you
travis coming around

Me peina el viento los cabellos – Horacio Guarany

•diciembre 9, 2006 • Dejar un comentario

Me peina el viento los cabellos
como una mano maternal,
abro la puerta del recuerdo
y el pensamiento se me va.

Son otras voces las que llevo,
es de otros labios mi cantar,
¡hasta mi gruta de recuerdos
tiene una extraña claridad!

Frutos de tierras extranjeras,
olas azules de otro mar,
amores de otras gentes, penas
que no me atrevo a recordar.

¡Y el viento, el viento que me peina
como una mano maternal!

Mi verdad se pierde en la noche
¡no tengo noche ni verdad!

Tendido en medio del camino
deben pisarme para andar.

Pasan por mi sus corazones
ebrios de vino y de soñar.

Yo soy un puente inmóvil entre
tu corazón y la eternidad.

¡Si me muriera de repente
no dejaría de cantar!

 
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